Todos los caminos llevan a Roma

Laura Borao - Todos los caminos llevan a Roma

Primer día de colegio, abrazos, sonrisas, presentaciones y cuentacuentos estivales. Empiezan las clases y con ello, las indicaciones que les damos de cada asignatura a nuestros alumnos. Para muchos (demasiados), las mismas directrices de cada curso. Distintos alumnos, mismos quehaceres.

Todos te observan expectantes para conocer las novedades que les puedes ofrecer. En ese momento son tan inocentes que incluso piensan que este año puede ser distinto al resto de los cursos pasados dónde los roles entre docentes y discentes se repartían las funciones de orador y simples espectadores. ¿Adivinas quién es quién?

Pero, ¿se pueden hacer las cosas de manera diferente? ¿Lo intentamos?

Es más simple de lo que pensamos y muchos (no los suficientes) lo hacemos sin saberlo porque no ha llegado alguien para decirte que lo que estás, o llevas haciendo desde hace años, forma parte de la innovación educativa que está “revolucionando” el sistema.

Si notas movimiento bajo tus pies, puedes empezar por pequeños detalles, incluso por entrar sonriendo a la siguiente clase porque tus alumnos no se merecen que pagues con ellos lo que otros te han provocado. ¿Es innovador? Tal vez no, pero sí efectivo (para ambas partes). Un simple gesto que provocará que estén más receptivos y abiertos a lo que pretendas enseñarles.

¿Has probado con poner los pupitres en grupo para que trabajen en cooperativo? ¿En utilizar el juego como base de aprendizaje? ¿Usar tecnología móvil como herramienta en clase? ¿Unir varias asignaturas y diseñar un proyecto conjunto que les lleve a hacer “real” lo que intentamos enseñarles? ¿Grabarte en vídeo explicando el apartado que quieres que aprendan y que lo vean desde casa tantas veces cómo necesiten?

Si estás leyendo un artículo de este tipo es que te preocupas por mejorar tu papel dentro del ámbito educativo. Es más, estoy segura que muchas de estas cuestiones son afirmativas y las has puesto en marcha en tus aulas. Y ahora te pregunto, ¿qué pasa con la evaluación? ¿Seguimos haciendo exámenes “tradicionales” con carpeta azul (la de siempre) en medio de pupitres dobles (seguramente verdes) para intentar evitar que se copien pero que sus cuerpos ya sobresalen tres cuartos por encima? ¿No es un poco incongruente querer innovar en tus clases pero después seguir evaluando como siempre? Hay infinidad de técnicas e instrumentos de evaluación a los que puedes acceder y que se adecuan a la mejor opción para el aprendizaje de tus alumnos.

Esa “revolución” de la que muchos hablan debe de empezar por la evaluación. Pensar en cómo medir el aprendizaje de nuestros discentes es esencial. Intentar evitar que aprendan de manera memorística, que lleguen al examen, vomiten sobre un papel en blanco y que no sepan ni lo que están escribiendo. ¿De qué nos sirve? Y no hablo de eliminarlos por completo ya que considero que es parte fundamental del aprendizaje el entrenamiento de la memoria, pero, estoy hablando de poder combinarlo con otros instrumentos.

La evaluación, en el sentido más amplio, nos tiene que hacer crecer, transformar, reflexionar y cambiar el mundo. Los debates, la investigación, el pensamiento crítico, los portafolios, los cuadernos de los alumnos, llegar a la solución final a través de la gamificación, etc. Pueden servir de pruebas / muestras de su aprendizaje donde nosotros podremos registrarlo a través de la observación, las rúbricas, las dianas, listas de cotejo o las escalas de calificación.

¿Podemos combinar los dos estilos? No son contrarias, podemos convivir con ambas. Todas ellas nos llevarán a través del camino... Porque todos los caminos llevan a Roma.

¿Lo intentamos?

¿Tienes un hijo adolescente y necesitas algún recurso para lidiar con esa personita que va creciendo en tu casa? 

 

Laura nos da herramientas para que con imaginación ataquemos el día a día, y podamos encontrar soluciones, a las situaciones con las que nos podemos encontrar, e incluso, porque no? adelantarnos a las mismas.…. te apetece conocer más de Laura, te invito a que te sumes a  la inquietud de Laura por un mundo mejor en la educación, también en Facebook