Somos "lo más"...

Laura Borao - Somos

 

Esta semana, gracias a las RRSS, me ha llegado un artículo de la revista Educación 3.0, donde habla de los centros educativos más innovadores del mundo. Nos presentan nueve centros cuyo eje común es tener siempre presente la innovación educativa ya sea en las metodologías que aplican o en los espacios creados para mejorar resultados.

Lo siento, no estamos en el listado. Ningún centro educativo español lo está.  De los nueve, seis son estadounidenses, uno sueco, otro holandés y, por último, uno brasileño. Seguramente haya muchos más centros que no han podido verse reflejados en este artículo, pero, éstos nos dan algunas ideas para sumarnos a las listas de centros más innovadores.

 

¿Por qué son considerados “Los más innovadores”? Pues, por ejemplo, el colegio de Educación Infantil en Estocolmo trata a sus alumnos a través del género neutro. Ponen mucha atención al lenguaje utilizado; El colegio situado en Silicon Valley aprovecha la cercanía de expertos, emprendedores e ingenieros para que los alumnos colaboren en algunos de sus proyectos; La escuela avalada por Bill Gates tiene el mismo tutor durante cuatro años y se centra en la tecnología; O, en Amsterdam que rompen con el concepto de “clase” y trabajan en equipos de trabajo de edades diferentes y que van cambiando cada día.

Algunas sorprenden y tachamos de valientes, otras, puede que no sean tan “innovadoras” porque forman parte de nuestra rutina.

En mi opinión, la innovación educativa debería ser aquel proceso que mueva los cimientos más tradicionales (que no todos) para introducir cambios tan poderosos que sean capaces de formar alumnos para el día de mañana. Para tal hecho, hoy en día es indiscutible la incorporación de la tecnología para llevarlo a cabo.

 

¿Nos preocupa no estar en ese listado? No hay que negar lo evidente: estar en el Top Ten de cualquier lista en positivo, da prestigio y satisfacción, cuanto menos, de un trabajo bien hecho y reconoce el esfuerzo realizado. ¿Qué nos lo impide? Tal vez, ¿las (diferentes) leyes de educación? ¿La inexistencia de un modelo de proyecto real, testado en colegios donde existan evidencias de éxito? ¿La falta de inversión en educación? ¿La formación necesaria para llevarla a cabo? ¿El miedo y las inseguridades que todo cambio provoca? ¿La falta de ganas de salir de la zona de confort en la que tenemos la forma de nuestro trasero en la silla del profesor? Todas ellas o ninguna en concreto.

Y el objetivo no es estar en un listado de “Los más…”, eso es lo de menos (o lo de más). Nuestro objetivo debería ser educar buenas personas, que sepan desenvolverse en diferentes contextos, que se esfuercen por conseguir sus sueños, que caigan y sepan levantarse para seguir intentándolo, que (se) respeten y valoren lo que tienen, que se cuiden y cuiden de los demás y del entorno, que tengan curiosidad por aprender, que sean felices… Podría seguir añadiendo competencias que complementen a nuestros alumnos, pero, ¿qué diferencia hay con las que querían nuestros profesores hace diez, veinte o treinta años? El fin es el mismo, entonces, ¿qué cambia? El cómo.

La escuela debería de estar en continua evolución, creciendo y adaptándose a las necesidades de nuestros alumnos. Ellos no aprenden de la misma manera que aprendí yo, por ejemplo. De hecho, ahora yo tampoco aprendo de la misma manera que entonces. ¿Cómo pretendo que mis alumnos lo hagan como lo hice yo? Tendré que crear clases en las que me gustaría participar como alumna y salga de ella con la intención de volver. Y aunque en Secundaria, que es donde yo imparto mis clases, los contenidos siguen teniendo mucho peso, puedo elegir cómo darlos. ¿Qué necesito? Amar mi profesión, ser consciente de los cambios que me rodean, preguntar y escuchar a mis alumnos (que tienen mucho que decir), estar al día en las nuevas metodologías que me ayuden en el proceso enseñanza-aprendizaje (ABP, Gamificación, Desing Thinking, Aprendizaje cooperativo, Flipped Classroom, etc.), la tecnología como herramienta de aprendizaje (la Realidad Aumentada, la robótica, impresoras 3D, etc.) recursos adaptados que me ayuden a ponerlas en marcha, formación, ser guía, creativa, y, sobretodo, no tener “miedo” a intentarlo porque… Somos “Lo(s) más…”

¿Tienes un hijo adolescente y necesitas algún recurso para lidiar con esa personita que va creciendo en tu casa? 

 

Laura nos da herramientas para que con imaginación ataquemos el día a día, y podamos encontrar soluciones, a las situaciones con las que nos podemos encontrar, e incluso, porque no? adelantarnos a las mismas.…. te apetece conocer más de Laura, te invito a que te sumes a  la inquietud de Laura por un mundo mejor en la educación, también en Facebook