Matrimonio educativo

Laura Borao - Matrimonio Educativo

Como en todo matrimonio, y entendemos el término desde el punto de vista de la unión (sin la necesidad de papeles, o sí), se espera que ese compromiso se lleve a cabo desde el amor, en el sentido amplio de la palabra. Para que esa unión funcione debe existir una confianza plena, comunicación y respeto entre sus protagonistas.

Leído el primer párrafo, tengo que aclarar que no hablo de bodas, parejas de hecho, despedidas de soltera y banquetes con barra libre, al menos de la forma tradicional. Pero sí del matrimonio educativo, en el que sus protagonistas son la Familia y la Escuela que tienen la responsabilidad de educar a sus Hijos/Alumnos. Depende de la relación que tengan, mermará o no en nuestros menores (que es el tercer personaje en discordia). Por esa simple (o no tan simple) razón debemos esforzarnos por ser uno bien sólido, de los bien avenidos.

¿Crees en el matrimonio educativo? Deberías, ya que en este triángulo amoroso quien sale ganando es el menor y con ello, la familia y la escuela.

No podemos olvidarnos de algún personaje más, como son los medios de comunicación/RRSS y la tecnología. Depende tanto de las familias como de los centros que estos no se conviertan en las “malas compañías” que tanto nos preocupan en la educación de nuestros hijos/alumnos.

 

Hay una pieza fundamental en esta pareja educativa y es la que nos da la vida, tanto a las familias como a los centros, y son los hijos/alumnos. Sin ellos, los centros no existirían…al menos como los conocemos actualmente.

¿Qué no haríamos por nuestro hijo/alumno? Nuestra lucha siempre es por el bien de él, por su felicidad.

 

Cuando se decide tener familia, una de las mayores preocupaciones de los padres es la educación de sus hijos. Por eso, en general, cuesta tanto elegir el centro más idóneo para que les acompañen en su educación. Es una gran responsabilidad. ¿Dejarías con cualquiera a tu hijo? Después de darle tantas vueltas, ¿te limitarías a recogerlos a una hora concreta sin más, sin importarte qué ha ocurrido durante esas horas? ¿Realmente quieres mantenerte al margen? Y como profesor ¿no es mejor forjar una alianza que beneficie al alumno sin sentirnos que la familia se inmiscuye en nuestro trabajo? ¿Por qué hacer el esfuerzo? Por Ellos.

 

Hace un tiempo era en casa donde exclusivamente se encargaba de la socialización de los hijos y al colegio le quedaba la tarea del aprendizaje de contenidos. Poco a poco esta labor dejó de estar tan delimitada, desaparecieron las fronteras y actualmente la escuela comparte ese aprendizaje con las familias. ¿Se siente la escuela incapacitada para educar a sus alumnos en solitario? En absoluto, simplemente es que su misión como institución es la misma que la de las familias: el bienestar, en todos los sentidos, de sus hijos (nuestros alumnos); crear personas que sepan desenvolverse en un futuro.

Entonces, ¿por qué hacer el camino en solitario? Si miras a tu lado, sí, abre la mente, achina los ojos, enfoca porque está junto a ti, encontrarás a la escuela o a la familia de la persona a la que le estás cogiendo la mano. Sé consciente que está ahí, que juntos el camino es mucho más sencillo.

 

Los discentes se pasan entre seis y diez horas en los colegios, dependiendo de la hora de guardería, el comedor y las extraescolares que cada familia utiliza según sus necesidades. ¿Somos capaces de no confiar en las personas que están todo ese tiempo con nuestros hijos? ¿Nos limitamos a escoger la mejor opción como centro pero luego no nos implicamos en la labor conjunta de educar a nuestros hijos? O por otro lado, como profesor, ¿invitamos a las familias a colaborar en nuestra labor? ¿De qué tenemos miedo? ¿De qué nos juzguen? Ellos nos eligieron, pusieron la confianza en nosotros…correspondámosles.

 

No podemos olvidarnos que esos alumnos, esos hijos, pueden ser nuestros médicos, arquitectos, policías, mecánicos y charcuteros el día de mañana. Sintámonos orgullosos de haber participado, colaborado y apoyado en esa labor.