Hablemos de libros de texto

Laura Borao - Hablemos de libros de texto

Hablar de los beneficios o no de utilizar libros de texto en las aulas, es cuanto menos controvertido. Sé que me estoy metiendo en un terreno movedizo del que me costará salir, pero el mundo está lleno de valientes… O eso dicen.

 

El debate no lo he creado yo, ni mucho menos, está en el candelero desde hace años y será (casi) imposible llegar a una opinión unánime porque “de gustibus non est disputandum”, es decir, para gustos colores.

Nosotros somos unos ochenta profesores en el centro y, estoy segura que, cada uno tendrá una opinión y un “pero”. ¿Cómo se va a poner de acuerdo toda una comunidad o un país? Diría que cada centro escogiera su mejor opción, la que mejor se adaptara a su línea educativa, pero, sin volverse locos ya que somos bastante radicales en nuestras decisiones.

Tendemos a tomar decisiones drásticas cuando hablamos de cambio en educación. De hecho, cada vez hay más centros repartidos por el territorio español que han roto con las estructuras más tradicionales para transformar sus centros en los más innovadores (entiéndase como “introduciendo novedades”): sin aulas fijas, prescinden de asignaturas y de libros de texto, por ejemplo. ¿Es la solución?

 

El Ministro de Educación en Gran Bretaña, Nick Gibb, en 2014 criticó la “ética anti-libros de texto” que había crecido en su país y la relacionaba con los bajos resultados en las pruebas PISA comparados con los de Finlandia o Corea del Sur. Gibb pidió a los profesores que utilizaran libros de texto en sus aulas y, a las editoriales, que produjeran libros de calidad.

En cambio, un año después, Richard Culatta, asesor del presidente Obama, anunció que deseaba que en el 2020 los centros educativos prescindieran de los libros de texto.

Y si me hubieran preguntado hace unos años, hubiera sido seguidora fiel del Sr. Culatta ya que siempre he pensado que los libros de texto han sido el paraíso dentro de la zona de confort para algunos profesores que han seguido a rajatabla cada contenido como si fuera el Santo Grial; totalmente herméticos dónde se han trabajado las asignaturas como compartimentos estancos sin ninguna relación entre ellas. ¿La culpa de trabajar así es totalmente de las editoriales? En mi humilde opinión, gran parte de la culpa ha sido del docente que se ha conformado con el material que le han presentado las editoriales. No han visto más allá y tampoco han querido asomarse y mirar el horizonte, las infinitas posibilidades.

 

Creo que las editoriales (algunas) se han puesto las pilas para llevar la contraria al Sr. Culatta y no desaparecer en dos años.

Como dice Luis Lajara, jefe de ventas de Santillana en la Comunidad Valenciana, son conscientes de la revolución educativa basada, sobre todo, en el cambio metodológico y que deben acompañar a los impulsores de este cambio, es decir, a los docentes. Para ello, el libro de texto ha sufrido una transformación. Ya no es simplemente un repositorio de contenido estructurado; son plataformas, aplicaciones, material audiovisual, recursos para trabajar las metodologías inductivas, etc. Ellos escuchan a los profesores que estamos en primera línea para llevar la información a los editores y, junto al departamento de i+d+i, diseñan el material que dará respuesta a nuestras inquietudes. Según su experiencia, Santillana interpreta leyes, crea materiales, maqueta, crea blogs, moodles, etc., para dar respuesta; además de acompañarnos mediante la formación para impartir las clases más dinámicas, competencial y significativa.

El Sr. Lajara sigue explicando que “Santillana se reinventa cuando observa que los colegios apuestan por la formación en las nuevas metodologías. Cuando esa inversión comienza a dar sus frutos, toca trabajar por competencias, en cooperativo, por proyectos…. No es una quimera, es la realidad. En el idioma buscamos ser comunicativos, entender las matemáticas manipulándolas y hacer de las ciencias naturales y sociales una continua investigación. Estos son los pilares en los que se cimientan los nuevos proyectos, por no hablar del mundo digital. Aunque este mundo siempre tiene que ir acompañado de metodología si no solo es sustituir el papel por la tableta y no es lo que quiere nuestra editorial. Santillana cree en el cambio y acompaña en él. Ese es el futuro, continuar y reinventarse para dar respuesta de lo que esperan de nosotros.”

 

Muchas de vuestras opiniones al respecto estarán fundamentadas por vuestra experiencia con las diferentes editoriales con las que habéis trabajado y, como en cualquier oficio, el contacto con la persona que se responsabiliza de “cuidarte” es fundamental. Las editoriales pueden tener los mejores materiales, recursos o programaciones, pero si el comercial no te da el servicio que tú necesitas, todo lo anterior pasará a un segundo plano. Y los directivos de las editoriales deberían preocuparse por el trabajo de calle que hacen sus trabajadores, si quieren convencer a los docentes que el libro de texto de calidad puede ayudar en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En mi opinión, Santillana y Educamos SM, saben hacerlo muy bien.

 

¿Quién dice que no se pueda trabajar por proyectos, en colaborativo, Flipped Classroom o gamificación utilizando los libros de texto adecuados en las aulas? Lo que he aprendido estos últimos años es que los alumnos se cansan de todo y que, para ellos, realizar una determinada actividad más de dos veces, se convierte en rutina. Y las editoriales son conscientes de esta necesidad formando parte de la revolución educativa que, con sus nuevos materiales, nos pueden facilitar nuestra labor como docentes.

¿Tienes un hijo adolescente y necesitas algún recurso para lidiar con esa personita que va creciendo en tu casa? 

 

Laura nos da herramientas para que con imaginación ataquemos el día a día, y podamos encontrar soluciones, a las situaciones con las que nos podemos encontrar, e incluso, porque no? adelantarnos a las mismas.…. te apetece conocer más de Laura, te invito a que te sumes a  la inquietud de Laura por un mundo mejor en la educación, también en Facebook

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