Carta a mi alumno

Laura Borao - Carta a mi alumno

 

 

Querido alumno,

Querida alumna,

 

Desde aquí arriba, en el escenario, observando, contemplando, fijándome en ti. En tus familiares. En sus sonrisas. En lo orgullosos que están (y estoy) de ti. Pensando y recorriendo por mi memoria todo lo que has vivido en esta etapa. Tu carita llena de nervios, de emociones que han ido generándose durante el curso e incluso durante toda la vida. Ya se acaba y por eso lloras.

 

Seguro que has estado deseando millones de veces que llegara este momento. Pidiendo la liberación que se supone que te dará acabar esta etapa y ahora que estamos todos aquí, no querrías que fuera así. Pero el tiempo pasa y “todo llega”, como decía aquél. Ha llegado el momento de despedirnos, de decirnos “hasta luego” porque no soportamos decirnos “adiós”. Quiero que vuelvas. Tantas veces como te pida el corazón. Yo estaré aquí.

 

Es una noche para repasar nuestras acciones. Las tuyas y las mías. Las que han sido acertadas como las que no. Las que se han hecho desde la rabia y las que llegan desde el corazón. Te has equivocado en alguna ocasión. Lo sabes. Pero es de sabios rectificar, aceptar el error y aprender de él. Todos lo hacemos. La vida es un aprendizaje y hay que avanzar.

 

Te voy a ir adelantando algo por si aún no lo has captado: el camino te dará más de algún golpe, más de una piedra (algunas enormes) que te complicará el andar, que deberás saltar o bordear, y algún agujero que deberás saltar y si caes, sabrás salir de él. Lo importante es que serás tú quien elija cómo caminar por él. ¿Demasiado metafórico? Te lo explico. Me refiero a que eres tú quien elige estudiar (o no), quien escoge escuchar (o no), quien opta por enfadar a tus padres o a tus profesores (o no). Es tan sencillo (y tan complicado a la vez) como una cuestión de elección. Es una cuestión de actitud.

 

Hoy has elegido estar aquí. Miras a tu alrededor y ves a tus compañeros, aquellos a los que en este instante son tus almas gemelas y a los que, en algún momento, lo fueron. Repasas mentalmente las anécdotas vividas con ellos y no puedes evitar agachar la cabeza, sonreír y emocionarte por cada segundo vivido con cada uno de ellos y que, tal vez, ya no los vuelvas a vivir. Y de nuevo te preguntas, “¿Podré hacerlo? ¿Podré caminar sin cogerme de la mano?” Claro que sí. Que esta etapa acabe no quiere decir que, lo que está por llegar, lo hagas en soledad (a no ser que tú lo elijas así). Muchos de tus compañeros seguirán tu camino, muchos de ellos junto a ti.

 

Mira al otro lado. Ahí están tus padres, tu familia. Mira lo emocionados que están y es por ti. Seguramente también están reviviendo todo lo vivido desde que eras un bebé. Todas las risas, los llantos, los enfados y los buenos momentos pasan por sus mentes en estos instantes. Todos esos recuerdos anegan sus ojos. “¡Qué rápido pasa el tiempo!”, están pensando. Ellos te acompañarán siempre. Están muy orgullosos y confían en ti.

 

Mientras tú miras a tu alrededor yo hago lo mismo con mis compañeros y me doy cuenta que estamos todos igual de emocionados. Nuestra labor ha acabado, hemos hecho un buen trabajo. Un año más llega el momento de las despedidas, de los abrazos, los “enhorabuena” y los “le echaré de menos, Seño”. Eso espero.

 

Ahora es el momento de poner en práctica todo lo que te hemos enseñado, tanto tus padres como nosotros, tus profesores, en cada una de las etapas que hemos vivido juntos y que hoy te acompañamos aquí.

Ahora tienes que demostrar que elegiste escucharnos, que algo de lo que dijimos e hicimos lo llevas tatuado en las entrañas. Te ayudarán en el viaje.

Me quedo con que eres un poco de la esencia de cada uno de tus profesores, de los que vivimos nuestra profesión desde la pasión y el sentimiento.

 

Mi último consejo, y tengo que reconocer que no es mío sino de una muy buena amiga que lo repite continuamente. Ahí va: persigue las tres “C”. Creer-Crear-Crecer. Cree en ti, en tus posibilidades, en lo que llevas dentro, en lo que llevas (llevamos) años instalando en tu interior. Cree para Crear. Crea todo aquello que te llene y que te complete. Eso te hará Crecer. Crecer como persona, emocionalmente. Esto te llevará al éxito.

 

Sé que eres capaz de esto y de más. Hasta el infinito y más allá.

Buen viaje.

 

(A per totes! Sempre)

 

 

 

 

 

¿Tienes un hijo adolescente y necesitas algún recurso para lidiar con esa personita que va creciendo en tu casa? 

 

Laura nos da herramientas para que con imaginación ataquemos el día a día, y podamos encontrar soluciones, a las situaciones con las que nos podemos encontrar, e incluso, porque no? adelantarnos a las mismas.…. te apetece conocer más de Laura, te invito a que te sumes a  la inquietud de Laura por un mundo mejor en la educación, también en Facebook