Flippeando en 3, 2, 1…​

Andaba noviembre de 2016 cuando los profesores Rafa Ávila y Pepe Arcos impartieron uno de los módulos de posgrado de Maecenas Educación, Flipped Classroom. Hace ya año y medio de aquello y sigue tan presente porque… Funciona.

Para quien no sepa de qué va esto de Flippear, hago un resumen un poco más técnico: Flipped Classroom o “Clase invertida” consiste en eliminar al profesor transmisor de contenidos y así convertir al alumno en el protagonista del proceso de enseñanza aprendizaje, a partir de la investigación, selección y reflexión del tema a tratar con el alumno, eliminando de la ecuación el rol de estudiante pasivo. El término se consolidó en el año 2007 donde los profesores Jonathan Bergmann y Aaron Sams del Instituto Woodland Park, en Colorado (EEUU), descubrieron un software que los permitía grabar las presentaciones en Power Point. Así, decidieron grabar en directo sus clases habituales y publicarlas online para los alumnos que no habían podido ir a clase. Esto les daba más tiempo para trabajar la parte práctica en clase, resolver dudas y obtener una retroalimentación inmediata y personalizada. Estas lecciones comenzaron a difundirse y hacerse famosas entre el profesorado y alumnado que también los utilizaban.

La introducción de un nuevo método pedagógico en el aula, supone cambios de actitud y de pensamiento en la comunidad educativa, así como de materiales de trabajo e instrumentos de evaluación. 

Se podría pensar que, para llevar a cabo este proceso e implementar el modelo pedagógico Flipped Classroom en el aula, la parte complicada sería crear presentaciones, murales virtuales, vídeos interactivos, saber cómo evaluar a los alumnos, dónde poder desarrollar actividades individuales y colaborativas o crear cuestionarios… Y puede parecerlo, con razón, pero la tecnología presta toda su ayuda en esta labor. Cada vez podemos encontrar más aplicaciones o páginas en internet que nos faciliten el trabajo. Incluso encontrar material ya hecho y de calidad que proporcionar a nuestros alumnos para trabajar en casa.

Campos, G. (octubre, 2016) en su artículo Metodología Aula Invertida o Flipped Classroom, menciona algunas de las ventajas y desventajas del modelo pedagógico FC:

Ventajas:

 

Crea estudiantes autónomos, creativos, responsables.

Fomenta el trabajo colaborativo.

Estudiante es el centro del proceso de aprendizaje.

Acceso a los materiales y contenidos las 24 horas del día y desde cualquier lugar.

Permite que la familia se involucre en el proceso.

Promueve el interés y la motivación.

Docente dispone de más tiempo en clase para retroalimentar los contenidos y apoyar la diversidad.

Facilita la entrega y la revisión de las tareas.

 

Dificultades o limitaciones:

 

Cambio de paradigma puede presentar resistencia del estudiante.

Estudiantes con menos recursos económicos se pueden ver afectados.

No todos tienen acceso a internet y cuentas con dispositivos electrónicos.

Apatía de muchos estudiantes por la tecnología.

Falta de compromiso y responsabilidad del estudiante.

Requiere de más disponibilidad del docente para elaborar los materiales.

 

Lo mejor, el tiempo que te da para trabajar con ellos en el aula en vez de ocupar el 80% del tiempo en explicar contenido que pueden encontrar en los libros o en internet.

Yo hice la prueba con el grupo de 4º ESO de mi centro (y aquí dejo de ser técnica) y, después de un tiempo de adaptación, funcionó. No estoy diciendo que ahora nos volvamos locos y que “invirtamos” cada clase. Hay que saber equilibrar las clases magistrales con las metodologías más innovadoras.

Como ya he dicho antes, el poder disponer de tiempo para hacer pequeños cambios e introducir el Aprendizaje Cooperativo o la Gamificación en el aula, es lo mejor junto con sus caras entusiasmadas por hacer algo nuevo. Recurrir al profesor con cada duda que les cree la realización de la tarea, comentar las dificultades (y resolverlas) con los compañeros de equipo o aprender jugando y sin ser conscientes de ello.

¿Efectos secundarios? Sí, los hay. Por ejemplo, las sonrisas, la motivación, el querer más, ser autónomos, mejorar la convivencia en el aula porque ya no se aburren, mejorar los resultados académicos o un “yo sé que estamos trabajando más que si diera usted la clase, pero me gusta”.

 

¿Te atreves? Ten cuidado, es adictivo.

¿Tienes un hijo adolescente y necesitas algún recurso para lidiar con esa personita que va creciendo en tu casa? 

 

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